Saturday, 3 November 2007

Una Pesadilla de Viaje

Es uno de mis clásicos: tras un par de semanas de "estrés laboral", cuando al final se acaba el trabajo, caigo enfermo el fin de semana. No se si será por el bajón de adrenalina, o porqué demonios, pero la verdad es que me pasa de vez en cuando.
Esta vez no ha sido distinto; tenía tanto curro que cerrar antes de irme tres semanas a Austin, que me he pegado una panzada de trabajar bastante gorda. El jueves ya estaba renqueando, y el viernes tuve fiebre por la noche, pero no había nada que hacer... ya tenía los billetes, la gente había movido sus agendas para poder recibirme, y yo sabía que en el fondo no iba a ser para tanto..... pero no contaba con el vuelo, claro.
El viernes por la noche decidí ser precavido. Después de rechazar una oferta de mi hermana Susana para llevarme al aeropuerto (para que hacer madrugar a nadie, si en el curro me pagan el taxi), llamé a Radio-Taxi para reservar uno para la mañana siguiente, y me fui a la cama a sudar el catarro.
Y así llegamos al día de mi viaje, el sábado. Me levanté por la mañana después de una mala noche, pero sintiéndome no demasiado mal. Agarro las maletas, y me bajo a la calle a esperar el taxi..... y espero..... y espero..... y me empiezo a mosquear..... y al final llamo a Radio Taxi a ver que cojones pasa..... La primera en la frente: la noche anterior un pobre taxista había sido asesinado, y sus compañeros habían decidido hacer huelga y concentrarse en el centro de Madrid.
¿Que hacer? Podía coger el metro, pero no tenía nada claro que fuera a llegar a tiempo... ya sabéis como son los vuelos a América, hay que ir con mucho tiempo de adelanto. Al final llamé a mi pobre hermana, que gracias a Dios estaba despierta, y le pedí que me llevara al aeropuerto. Ni que decir tiene, que una vez ya había metido a mi hermana en este follón, empezaron a pasar todos los Taxis que antes no pasaban.... el viejo Murphy haciendo de las suyas......
El caso es que llegó mi hermana, y amablemente me llevó al aeropuerto, y pese al retraso, llegué a tiempo. El avión estaba repleto, así que no hubo forma de buscar un sitio con más espacio: un tipo como yo no estaba terriblemente cómodo en un asiento de turista de un avión. Por si fuera poco, en toda la cabina sólo había un tío que echó su respaldo para atrás nada más despegar, y lo dejó así hasta justo antes de aterrizar..... ¿adivináis quién?.... Exacto, el tío de delante mío.
No se si fue porque tocaba en el ciclo del catarro, o porque la presión del avión ayudó, pero el caso es que desde que despegamos empecé a toser a intervalos regulares. Me pasé tosiendo las 9 horas de vuelo. La chica que estaba sentada a mi lado se tapaba la boca y la nariz con su jersey. Con este careto mío, igual pensaba que era un terrorista islámico dispuesto a usar su cuerpo para meter alguna enfermedad contagiosa en EEUU.
En fin... una delicia de vuelo en el que, como podéis imaginar, dormí poco. Al final llegamos a Atlanta de una maldita vez, y yo traté de darme prisa en llegar al control de pasaportes, porque la última vez, con la cola, perdí mi enlace, y tuve que esperarme otras dos horas en el aeropuerto.
Lo de darse prisa no funciona. Cuando llegué había la misma cola que la otra vez, pero como ya estaba avisado, empecé a contar mi triste historia, y me colé un poco. A pesar de eso, tras pasar el control de pasaportes, el control de aduanas, el control de seguridad, coger el tren hasta la terminal donde salía mi avión y localizar mi puerta, llegué cuando estaban terminando de embarcar.... por los pelos.
Así que otras dos horas de toser en el avión hasta llegar finalmente a Austin. Teniendo en cuenta que había salido a las 11:30 am de Madrid, un vuelo de 9 horas, dos horas de enlace, y otras dos horas de vuelo, llegué a Austin entre las 12:00am y la 1:00am, trece horas después de haber salido.
Me voy a por la maleta, y tras recogerla, a por el coche. Tenía reservado un coche en la Hertz del aeropuerto. Estaba tan hecho polvo que me planteé seriamente pasar del coche, y buscarme un taxi que me llevara al hotel, pero al final decidí tirar para adelante.
Así que me cojo el coche, meto la dirección de mi hotel en el navegador y tiro por la "Presidential Avenue". El aeropuerto de Austin está al sur de la ciudad, y mi destino, evidentemente, al norte, así que me tocaba un trayecto de una media hora en coche..... No me ostié de milagro... entre el cansancio y el trancazo no estaba yo en mi mejor momento para conducir, la verdad.
En fin.... que consigo llegar entero a la zona donde estaba mi hotel..... voy por el lateral de una autopista.... veo que en el navegador me dice que en 0.4 millas tengo que hacer un giro en U, y delante de mi veo un carril que ofrece un giro en U, y me meto por ahí. De repente, el navegador me dice que tengo que seguir para adelante, y hacer otro giro en U.... me extraña, pero lo hago, y de repente me encuentro conque estoy en el mismo sitio de antes (lógico) y que el navegador vuelve a indicarme un giro en U.... y empiezo a calentarme:
- "Mierda.... este cacharro esta mal"
- "A ver como cojones encuentro yo ahora mi hotel sin el navegador"
¿Os podéis creer que dí esa estúpida vuelta tres veces antes de darme cuenta que el primer giro en U no era donde yo lo hacía, sino más adelante?
Afortunadamente, alguna de mis toses debió despertar una de mis neuronas, y me dí cuenta de que estaba girando antes de lo que el navegador me decía, así que seguí recto, y a los 10 segundos ya vi mi hotel.
Así que me registré en el hotel, me fui a mi habitación / estudio, me metí en la cama, y salí de ella al día siguiente (domingo) para cenar.... y porque había un restaurante cerca, que si no, ni eso....
Mierda de viaje.....

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